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miércoles, 31 de marzo de 2010

Tránsito Jesús Lara Montero. Galápagos - Isla San Cristóbal

Los mil oficios de Doña Tránsito Jesús Lara Montero y de su madre


Texto y fotos por: Ana Mireya Guerrero G.*


Tránsito Jesús nació en la isla San Cristóbal en el año de 1934, hija de Bernabé Lara y Angelita Montero.



Tránsito Jesús Lara Montero

Foto: Ana Mireya Guerrero G.


Doña Angelita siempre comentaba a sus hijos que ella junto a su esposo vinieron a Galápagos para aventurar y arribaron a las Islas a los 18 días de zarpar de Guayaquil, en un bote a vela. En ese entonces en San Cristóbal había la libre posesión de las tierras, por lo que los padres de Doña Tránsito Jesús se asentaron en la parte alta de la isla, en el recinto El Socavón donde se dedicaron a la agricultura, sembrando yuca, verde, guineo, fréjol, alverja, haba, camote, maíz, papa, etc., además producían miel y criaban chanchos, reses, pavos, patos y gallinas. El trabajo para Doña Angelita fue muy duro ya que su esposo falleció a los diez meses de nacida Tránsito Jesús.


Doña Tránsito Jesús indica que su madre le enseñó a ella y a sus hermanos a trabajar desde muchachos, “nosotros sabíamos machetear, sembrar… todo aprendimos de nuestra mamita”. Recuerda que lo que ponían en la tierra, eso cosechaban, lo único que nunca pudieron producir es arroz. Por eso cada vez que llegaba el barco con víveres lo primero que hacía Doña Angelita era comprar dicho cereal. Con respecto a las cosechas Tránsito Jesús indica que antes la tierra les daba todo lo que sembraban y agrega “ahora con tanta plaga hay que utilizar químicos para producir, antes todo era natural, por eso no teníamos enfermedades… voy a cumplir 75 años y nunca he estado enferma, nunca me han vacunado”. A doña Tránsito Jesús también le preocupa el avance de la mora en la zona agrícola de la isla, pues considera que dicha planta debilita la tierra y no permite sembrar. Además le aflige la presencia del ave introducida denominada garrapatero pues ella ha observado que: “esos pájaros negros, grandes, se comen las nidadas de los pajaritos que tenemos aquí… tiernitos se los comen”.


Garrapatero (Crotophaga ani)

Foto: Ana Mireya Guerrero


Tránsito Jesús recuerda que una vez a la semana bajaban de El Socavón a la playa, arreando 15 burros cargados de productos agrícolas que eran comercializados con la tripulación de yates de turismo que llegaban a la Isla o con la gente que vivía en la costa.


Trae a la memoria que a inicios de la década del 40, cuando Baltra fue ocupada como Base Estadounidense, los militares instalaron en San Cristóbal una tubería para proveerse de agua dulce, la cual se extendía de la cañada La Toma hasta la costa. Para esta construcción suministraron trabajo a los colonos, entre ellos a la madre de Doña Tránsito que puso a la disposición los burros para cargar la tubería.


Tránsito Jesús Lara desde pequeña se ha dedicado a hacer de todo; cuando tenía unos 7 años su madre le pidió que prepare arroz para los trabajadores de la finca, “yo no podía cocinar” agrega, pero como había un trabajador de confianza llamado Don Rosero, le pidió ayuda. Él le dijo ponga en la olla el agua, el arroz, la sal, la manteca y la cuchara, cuando la cuchara se pare el arroz está listo. De igual forma si la tripulación de los yates de turismo, solicitaban por ejemplo, agua hervida, ella presta procedía a abrir un hueco en la arena, ponía dos fierros, prendía candela y calentaba el agua. Otro recuerdo de doña Tránsito Jesús es de cuando tenía que transportar chanchos desde la parte alta de la isla, al Camal que en ese entonces se encontraba junto al Muelle, en la actual “pocita de los niños”: “se imagina tenía que ir al andar del chancho… iba arreando los chanchos con el cabito, para que no se metan ni a un lado, ni a otro, hasta llegar a “la playa””. Ya en el Camal los chanchos eran despostados y luego sí a preparar la fritada, el hornado, el chicharrón, incluso salchicha, productos que eran degustados por la población.


Cuando doña Tránsito Jesús ya era una mujer casada adquirió un botecito de pesca a remo, recuerda que “antes había harto pescado, salían a realizar las actividades de pesca por aquí cerca no más, y en menos de diez días, regresaban con 100 o 120 quintales de bacalao”.


Desde hace 50 años doña Tránsito Jesús Lara se dedica a la elaboración de pan, lamentablemente hace un año ella tuvo una caída y se afectó la cadera, por lo que se vio en la necesidad de suspender la preparación de este producto. Sin embargo, la gente del pueblo, los tripulantes, los turistas aún preguntan por el pan de doña Tránsito, pues ella siempre tuvo buen pan a disposición de todos; “para que el pan salga elevadito, todo bonito y sabroso, siempre hay que cernir la harina, poner levadura suficiente, huevos, bastante mantequita o mantequilla y amasarlo bien”. Doña Tránsito espera recuperarse y volver a trabajar en su panadería llamada Jesusita.


Tránsito Jesús Lara Montero

Foto: Ana Mireya Guerrero


*Investigación auspiciada por el Ministerio de Cultura del Ecuador.

Publicado en el Periódico Quincenal El Colono (Pto. Ayora – Galápagos), en la Segunda edición de mayo del 2009. Pág. 12.



domingo, 28 de marzo de 2010

Celso García León. Galápagos - Isla Isabela


Celso García, el galapagueño multifacético

Texto y fotos por: Ana Mireya Guerrero G.*


Celso García León, nació en el año de 1949 en la isla San Cristóbal, desde temprana edad se dedicó a las actividades pesqueras… “Yo no tenía juguetes, y tampoco me gustaban, a mi me gustaba andar en las piedras… ir a pescar… Desde pequeñito la energía de los dioses del mar, me llevó hacia las aguas y así comencé a bucear y a pescar”. Indica que la vida de un pescador es sacrificada… toca ir bien en la
Celso García León. Foto: Ana Mireya Guerrero G.

mañanita a coger carnada para los anzuelos, a veces en aguas heladas iguales a las aguas que bañan a los locos… Una vez que se ha recogido la carnada, empieza el proceso de la pesca y como hay que jalar y tirar del cordel, muchas veces las manos terminan hechas llagas. Celso considera que tanto la pesca como la agricultura, al ser actividades ancestrales, serán las que se mantengan en las islas Galápagos, ya que para él, el turismo es una actividad que a la larga traerá muchos problemas sociales y la destrucción de la naturaleza.


Cuando realizaba el servicio militar, él, junto a su amigo, el conscripto Miguel Freire, fueron seleccionados para asistir a un curso sobre naturaleza y ecología en la Estación Científica Charles Darwin, en la isla Santa Cruz. A partir de ese momento Celso se interesó mucho en temas relacionados al ambiente, y poco a poco fue involucrándose como guía con los turistas que arribaban a la isla. Desde hace diez años Celso García vive en la isla Isabela, se sintió atraído por la belleza de su naturaleza, pero también quería escapar de “la civilización” que empezó a desarrollarse en Santa Cruz con “muchos carros, mucho ruido y una energía muy acelerada que intoxica y presiona a los individuos”.

Mi primer encuentro con Celso fue en la playa de Isabela, al preguntarle sobre su nacimiento me contó que nació a veinte metros de la orilla del mar, a las tres de la mañana de un 4 de mayo bajo un cielo estrellado. Dibujó en la arena con la ayuda de un trozo de madera la forma y posición de las constelaciones que habían estado presentes durante su nacimiento. Fue muy grato escucharle conversar sobre astrología y otros aspectos. Celso siempre ha estado interesado en numerosos temas como el ambiente, la política, la genética, la filosofía, la eugenesia y la meditación, posee en su vivienda diversos libros sobre todos estos temas que los utiliza como fuente de consulta y análisis. Dice que ha aprendido mucho leyendo y frecuentando diversos tipos de personas… “He aprendido sin ir a la universidad… he aprendido de la naturaleza, de personas y libros… estoy agradecido… toda esa recopilación es la que está en mi cabeza, en mi alma y en mi espíritu”, agregó.

Con cara de pícaro y riéndose mucho, me conversó una de sus anécdotas: En una ocasión llegaron a Galápagos unos periodistas alemanes y Celso considerando que en muchas ocasiones ciertos periodistas “quieren hacer quedar mal al sector pesquero”… decidió jugarles una buena pasada y les engañó diciéndoles que en el continente asiático, allá en el Medio Oriente se preparó en guerra de guerrillas… y que él era uno de los más sanguinarios… “Imagínate” agrega “yo que ni siquiera conozco todo el Ecuador… voy a irme al Medio Oriente”. En fin, el artículo fue publicado en una revista que llegó a Galápagos, “unos amigos me la enseñaron y tradujeron lo que decía… todos nos reímos” indica.

Cuando pregunté a Celso cómo se define, respondió que es multifacético: “cuando me hostigo de guiar, me voy a cocinar porque también soy cocinero… cuando me hostigo de cocinar, me voy de Capitán o voy a ver a mis amigos ahí en las fincas, a ayudarles en la agricultura, o voy a pescar”

Celso es galapagueño, y para él ser galapagueño es amar a la tierra, querer el lugar donde uno está, ser amante de la naturaleza.


Paisaje isabeleño
Foto: Ana Mireya Guerrero G.

* Investigación auspiciada por el Ministerio de Cultura del Ecuador.
Publicado en el Periódico Quincenal El Colono (Pto. Ayora – Galápagos), en la Primera edición de noviembre del 2009. Pág. 06
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