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domingo, 20 de febrero de 2011
Monumentos y Estructuras de las islas Galápagos - Ecuador. Busto de Charles Darwin y otros. Bust of Charles Darwin
lunes, 31 de mayo de 2010
Galápagos en imágenes: antes y ahora. Parte 3: Muelle en Puerto Velasco Ibarra
Puerto Velasco Ibarra - Isla Floreana (Santa María) - Galápagos
Muelle en Puerto Velasco Ibarra
Muelle en Puerto Velasco Ibarra
domingo, 28 de marzo de 2010
Máximo Freire Delgado. Galápagos - Isla Floreana
Momentos de la vida de Máximo Freire Delgado
Texto y fotos por: Ana Mireya Guerrero, G.*
Máximo Freire Delgado nació en la isla Isabela hace 67 años, pero desde hace mucho tiempo vive en la isla Floreana.
Máximo Freire Delgado en las costas de Pto. Velasco Ibarra.
De muy joven Don Máximo se dedicó a las actividades pesqueras, recuerda que en esa época solamente se comercializaba el pescado en estado seco, por la dificultad de mantenerlos en frío. La temporada de pesca era de 5 meses, los anteriores a la Semana Santa, cuando el bacalao seco es muy solicitado en la parte continental, para la preparación del tradicional plato de la fanesca. Los meses restantes, los pescadores en la mayoría de las casos, no tenían otra actividad y “tocaba ir fiando en las tiendas hasta que llegue la temporada de pesca… se vivía siempre endeudado”.
Don Máximo explica el proceso de salar el pescado. Una vez capturados los peces son abiertos y rayados en toda su estructura, luego se los lava bien y se coloca sal de tal forma que ingrese en todas las ranuras realizadas, después se los pone en unos tanques grandes de madera. El agua que posee el pescado, junto a la sal colocada produce el agua salmuera. Los peces permanecen en estas condiciones por un día; cuando los pescados son muy grandes deben continuar en los tanques un día adicional. Luego, los pescados son lavados nuevamente y, se los estiba para que se escurran, finalmente se los seca al sol por lo menos durante tres días. Para verificar que están a punto, se aplasta la carne del pescado, una vez que de la carne ya no sale agua, los pescados están listos para la venta. El quintal de bacalao seco se comercializaba hasta en ciento cincuenta sucres y en temporadas bien trabajadas se podían obtener más de 130 quintales.
Don Máximo entre varias de sus anécdotas recuerda que una ocasión, trabajando en el bote de pesca San Vicente, naufragó cerca de la isla Marchena. Piensa que quizás el Capitán ingresó con demasiada velocidad a la costa y debido al fuerte viento y marejada el bote fue empujado hacia dentro y fue golpeado contra las rocas. Fueron 5 los náufragos y permanecieron en la isla por 8 días, comenzaron a racionalizar el agua y los alimentos que alcanzaron a recuperar. Por la mente de todos cruzó la posibilidad de no ser rescatados, pues en ese entonces, no había tantas embarcaciones de pesca que circulen como las que hay ahora y los botes de turismo también eran escasos, por otro lado carecían de radios para la comunicación. Sin embargo, fueron ubicados cuando la lancha de Gonzalo Morales que venía del norte en busca de otro bote extraviado, los localizó.
Máximo Freire hace aproximadamente 9 años trabaja en la Oficina Técnica Isla Floreana del Parque Nacional Galápagos, en el área de Recursos Marinos. Es Capitán de una lancha de vigilancia marina, controla que no se realice pesca ilegal en la Reserva Marina y además realiza otras actividades que contribuyen al manejo del Parque, como son la limpieza costera y de senderos, control de plantas introducidas, etc.
Por otro lado don Máximo ha instalado en su vivienda un pequeño bar llamado El Pez Espada, asegura que es el primero en Floreana. Usted allí puede escuchar música, tomar cerveza, jugar billa y también si se solicita con anterioridad hay servicio de comedor.
Don Máximo siempre añora su vida de pescador “uno se siente bien trabajando en el mar, desde bien tempranito… hasta las siete… y a veces hasta las ocho de la noche”. Las actividades que actualmente realiza en el Parque Nacional le llena de orgullo “imagínese evitamos o frenamos en algo el hecho de que muchas embarcaciones que vienen de otras partes… del exterior… se lleven las riquezas de Galápagos”.
* Investigación auspiciada por el Ministerio de Cultura del Ecuador.
Máximo Freire Delgado nació en la isla Isabela hace 67 años, pero desde hace mucho tiempo vive en la isla Floreana.Máximo Freire Delgado en las costas de Pto. Velasco Ibarra.
Foto: Ana Mireya Guerrero G.
De muy joven Don Máximo se dedicó a las actividades pesqueras, recuerda que en esa época solamente se comercializaba el pescado en estado seco, por la dificultad de mantenerlos en frío. La temporada de pesca era de 5 meses, los anteriores a la Semana Santa, cuando el bacalao seco es muy solicitado en la parte continental, para la preparación del tradicional plato de la fanesca. Los meses restantes, los pescadores en la mayoría de las casos, no tenían otra actividad y “tocaba ir fiando en las tiendas hasta que llegue la temporada de pesca… se vivía siempre endeudado”.
Don Máximo explica el proceso de salar el pescado. Una vez capturados los peces son abiertos y rayados en toda su estructura, luego se los lava bien y se coloca sal de tal forma que ingrese en todas las ranuras realizadas, después se los pone en unos tanques grandes de madera. El agua que posee el pescado, junto a la sal colocada produce el agua salmuera. Los peces permanecen en estas condiciones por un día; cuando los pescados son muy grandes deben continuar en los tanques un día adicional. Luego, los pescados son lavados nuevamente y, se los estiba para que se escurran, finalmente se los seca al sol por lo menos durante tres días. Para verificar que están a punto, se aplasta la carne del pescado, una vez que de la carne ya no sale agua, los pescados están listos para la venta. El quintal de bacalao seco se comercializaba hasta en ciento cincuenta sucres y en temporadas bien trabajadas se podían obtener más de 130 quintales.
Don Máximo entre varias de sus anécdotas recuerda que una ocasión, trabajando en el bote de pesca San Vicente, naufragó cerca de la isla Marchena. Piensa que quizás el Capitán ingresó con demasiada velocidad a la costa y debido al fuerte viento y marejada el bote fue empujado hacia dentro y fue golpeado contra las rocas. Fueron 5 los náufragos y permanecieron en la isla por 8 días, comenzaron a racionalizar el agua y los alimentos que alcanzaron a recuperar. Por la mente de todos cruzó la posibilidad de no ser rescatados, pues en ese entonces, no había tantas embarcaciones de pesca que circulen como las que hay ahora y los botes de turismo también eran escasos, por otro lado carecían de radios para la comunicación. Sin embargo, fueron ubicados cuando la lancha de Gonzalo Morales que venía del norte en busca de otro bote extraviado, los localizó.
Máximo Freire hace aproximadamente 9 años trabaja en la Oficina Técnica Isla Floreana del Parque Nacional Galápagos, en el área de Recursos Marinos. Es Capitán de una lancha de vigilancia marina, controla que no se realice pesca ilegal en la Reserva Marina y además realiza otras actividades que contribuyen al manejo del Parque, como son la limpieza costera y de senderos, control de plantas introducidas, etc.
Por otro lado don Máximo ha instalado en su vivienda un pequeño bar llamado El Pez Espada, asegura que es el primero en Floreana. Usted allí puede escuchar música, tomar cerveza, jugar billa y también si se solicita con anterioridad hay servicio de comedor.
Don Máximo siempre añora su vida de pescador “uno se siente bien trabajando en el mar, desde bien tempranito… hasta las siete… y a veces hasta las ocho de la noche”. Las actividades que actualmente realiza en el Parque Nacional le llena de orgullo “imagínese evitamos o frenamos en algo el hecho de que muchas embarcaciones que vienen de otras partes… del exterior… se lleven las riquezas de Galápagos”.
* Investigación auspiciada por el Ministerio de Cultura del Ecuador.
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