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domingo, 20 de febrero de 2011
Monumentos y Estructuras de las islas Galápagos - Ecuador. Busto de Charles Darwin y otros. Bust of Charles Darwin
lunes, 31 de mayo de 2010
Galápagos en imágenes: antes y ahora. El busto de Charles Darwin. Bust of Charles Darwin. Bodega-Almacén del Ingenio Azucarero
Bust of Charles Darwin
Monumento a Charles Darwin en Puerto Baquerizo Moreno, 1937Edward Chapin & Clara Cutler Chapin. Darwin y las islas Galápagos.
Revista Ecuador. Publicación del Ministerio de Gobierno. Año II. No. 6. pp. 54
Bust of Charles Darwin
Monumento a Charles Darwin en Puerto Baquerizo Moreno, 2009Bust of Charles Darwin
Se puede observar que el monumento fue cambiado de dirección,
con respecto a la de 1937
Foto: Ana Mireya Guerrero G.
Monumento a Charles Darwin en Puerto Baquerizo Moreno, 2009Bust of Charles Darwin
Foto: Ana Mireya Guerrero G.
Monumento a Charles Darwin en Puerto Baquerizo Moreno, 2009Bust of Charles Darwin
Foto: Ana Mireya Guerrero G.
Bust of Charles Darwin
http://pinzonesygorriones.blogspot.com/2011/02/monumentos-y-estructuras-de-las-islas.html
Bodega-Almacén del Ingenio Azucarero
en Puerto Baquerizo Moreno
Galápagos en imágenes: antes y ahora. Parte 2. Iglesia en Puerto Baquerizo Moreno
Iglesia en Puerto Baquerizo Moreno
Galápagos en imágenes: antes y ahora. Parte 4. Casa de Hacienda en El Progreso
Casa de Hacienda en el Progreso
Galápagos en imágenes: antes y ahora. Parte 5
Archivo fotográfico de la Biblioteca Municipal de San Cristóbal - GalápagosEl Progreso, parte alta de la isla San Cristóbal
Vivienda anexa a la Casa de Hacienda, parte lateral. Década 1980
Foto: Ana Mireya Guerrero G.Vivienda anexa a la Casa de Hacienda, parte lateral interna acercamiento, 2009
Archivo fotográfico de la Biblioteca Municipal de San Cristóbal - GalápagosEl Progreso, parte alta de la isla San Cristóbal
Vivienda anexa a la Casa de Hacienda, parte frontal. Década de 1980
miércoles, 31 de marzo de 2010
Tránsito Jesús Lara Montero. Galápagos - Isla San Cristóbal
Texto y fotos por: Ana Mireya Guerrero G.*
Tránsito Jesús nació en la isla San Cristóbal en el año de 1934, hija de Bernabé Lara y Angelita Montero.
Tránsito Jesús Lara Montero
Foto: Ana Mireya Guerrero G.
Doña Angelita siempre comentaba a sus hijos que ella junto a su esposo vinieron a Galápagos para aventurar y arribaron a las Islas a los 18 días de zarpar de Guayaquil, en un bote a vela. En ese entonces en San Cristóbal había la libre posesión de las tierras, por lo que los padres de Doña Tránsito Jesús se asentaron en la parte alta de la isla, en el recinto El Socavón donde se dedicaron a la agricultura, sembrando yuca, verde, guineo, fréjol, alverja, haba, camote, maíz, papa, etc., además producían miel y criaban chanchos, reses, pavos, patos y gallinas. El trabajo para Doña Angelita fue muy duro ya que su esposo falleció a los diez meses de nacida Tránsito Jesús.
Doña Tránsito Jesús indica que su madre le enseñó a ella y a sus hermanos a trabajar desde muchachos, “nosotros sabíamos machetear, sembrar… todo aprendimos de nuestra mamita”. Recuerda que lo que ponían en la tierra, eso cosechaban, lo único que nunca pudieron producir es arroz. Por eso cada vez que llegaba el barco con víveres lo primero que hacía Doña Angelita era comprar dicho cereal. Con respecto a las cosechas Tránsito Jesús indica que antes la tierra les daba todo lo que sembraban y agrega “ahora con tanta plaga hay que utilizar químicos para producir, antes todo era natural, por eso no teníamos enfermedades… voy a cumplir 75 años y nunca he estado enferma, nunca me han vacunado”. A doña Tránsito Jesús también le preocupa el avance de la mora en la zona agrícola de la isla, pues considera que dicha planta debilita la tierra y no permite sembrar. Además le aflige la presencia del ave introducida denominada garrapatero pues ella ha observado que: “esos pájaros negros, grandes, se comen las nidadas de los pajaritos que tenemos aquí… tiernitos se los comen”.
Garrapatero (Crotophaga ani)
Foto: Ana Mireya Guerrero
Tránsito Jesús recuerda que una vez a la semana bajaban de El Socavón a la playa, arreando 15 burros cargados de productos agrícolas que eran comercializados con la tripulación de yates de turismo que llegaban a la Isla o con la gente que vivía en la costa.
Trae a la memoria que a inicios de la década del 40, cuando Baltra fue ocupada como Base Estadounidense, los militares instalaron en San Cristóbal una tubería para proveerse de agua dulce, la cual se extendía de la cañada La Toma hasta la costa. Para esta construcción suministraron trabajo a los colonos, entre ellos a la madre de Doña Tránsito que puso a la disposición los burros para cargar la tubería.
Tránsito Jesús Lara desde pequeña se ha dedicado a hacer de todo; cuando tenía unos 7 años su madre le pidió que prepare arroz para los trabajadores de la finca, “yo no podía cocinar” agrega, pero como había un trabajador de confianza llamado Don Rosero, le pidió ayuda. Él le dijo ponga en la olla el agua, el arroz, la sal, la manteca y la cuchara, cuando la cuchara se pare el arroz está listo. De igual forma si la tripulación de los yates de turismo, solicitaban por ejemplo, agua hervida, ella presta procedía a abrir un hueco en la arena, ponía dos fierros, prendía candela y calentaba el agua. Otro recuerdo de doña Tránsito Jesús es de cuando tenía que transportar chanchos desde la parte alta de la isla, al Camal que en ese entonces se encontraba junto al Muelle, en la actual “pocita de los niños”: “se imagina tenía que ir al andar del chancho… iba arreando los chanchos con el cabito, para que no se metan ni a un lado, ni a otro, hasta llegar a “la playa””. Ya en el Camal los chanchos eran despostados y luego sí a preparar la fritada, el hornado, el chicharrón, incluso salchicha, productos que eran degustados por la población.
Cuando doña Tránsito Jesús ya era una mujer casada adquirió un botecito de pesca a remo, recuerda que “antes había harto pescado, salían a realizar las actividades de pesca por aquí cerca no más, y en menos de diez días, regresaban con 100 o 120 quintales de bacalao”.
Desde hace 50 años doña Tránsito Jesús Lara se dedica a la elaboración de pan, lamentablemente hace un año ella tuvo una caída y se afectó la cadera, por lo que se vio en la necesidad de suspender la preparación de este producto. Sin embargo, la gente del pueblo, los tripulantes, los turistas aún preguntan por el pan de doña Tránsito, pues ella siempre tuvo buen pan a disposición de todos; “para que el pan salga elevadito, todo bonito y sabroso, siempre hay que cernir la harina, poner levadura suficiente, huevos, bastante mantequita o mantequilla y amasarlo bien”. Doña Tránsito espera recuperarse y volver a trabajar en su panadería llamada Jesusita.
Tránsito Jesús Lara Montero
Foto: Ana Mireya Guerrero
*Investigación auspiciada por el Ministerio de Cultura del Ecuador.
Publicado en el Periódico Quincenal El Colono (Pto. Ayora – Galápagos), en la Segunda edición de mayo del 2009. Pág. 12.
Ángel Mauricio Andagana, Miguicho. Galápagos - Isla Santa Cruz
Por: Ana Mireya Guerrero G.
Voy a contarles sobre nuestro querido cantautor galapagueño, estoy hablando de Ángel Mauricio Andagana, conocido en el mundo artístico como Ángel Mauricio y por la población como “Miguicho”, y, últimamente también llamado “Mochilero”, debido al gran éxito con su canción “Mochilera”.Ángel Mauricio nació hace 28 años en San Cristóbal, pero desde muy niño se radicó en Santa Cruz. A temprana edad ya se sentía atraído por las actividades artísticas: la poesía, la pintura, la música, el canto, etc. Sin embargo recuerda que era un niño muy introvertido, de tal forma que cuando empezó a recibir clases de guitarra no se atrevía a decirle a su maestro que era zurdo, es por eso que aprendió a tocar dicho instrumento con la mano derecha. También se esforzó mucho en el canto, pues el hecho de ser tímido influía en cierta forma en el tono apagado de su voz. La constancia que mantuvo en estas actividades le ha permitido sobresalir no solo con la guitarra sino con otros instrumentos musicales y, además todos hemos escuchado su potente voz tanto en su programa radial como en sus presentaciones, por lo que se ha ganado el sobrenombre por parte del “Viejo Napo” de “La Voz”.
A inicios de la década del 90 junto con un grupo de amigos fundan el Grupo Alborada, que se mantiene hasta la actualidad. Recuerda que en ese tiempo la música que hacían era folklore, pues dicho género era de interés para los turistas, pero Ángel Mauricio, siempre tuvo la idea de que Galápagos no era eso y desde entonces ha incursionado en otros géneros musicales como el bolero, el son cubano, etc. Ángel Mauricio recalca que no pretende descubrir una identidad musical de Galápagos, simplemente realiza un aporte a este proceso a través de sus canciones, dejando plasmadas las vivencias de la gente en las Islas.
Un claro ejemplo de esto es su canción “Mochilera”, creada y cantada en el 2004, cuyo vídeo fue producido en abril del 2006 por Marco Cardona. Dicha producción fue posible por esfuerzo propio, con la ayuda y colaboración de varios amigos. Ángel Mauricio señala que a través de este vídeo, así como de todas sus canciones, quiere homenajear a la gente que vive en las Encantadas, y agrega “quiero dejar un recuerdo a Galápagos, como joven de la comunidad a la que pertenezco. Los habitantes que salen en el vídeo, pescadores, guías, están muy emocionados de formar parte de esta producción y muchos me dicen “oye… hablas la verdad en esa canción””.
Además tenemos su creación titulada “Chévere Bacán”, dedicada a un albañil de Santa Cruz, que ya tiene muchos años y que continúa en su labor: “… Chévere Bacán soy yo / eso lo gané / con un fuerte sol / en la construcción…”. También está su inspiración “El son del naufrago pescador”: “… el pescador de Pto. Ayora zarpó / tres meses sobrevivió / por cosas del destino / a Costa Rica llegó…”. Otros ejemplos son: “El Muro de las Lágrimas”: “… Padre bendito, que dura fue / la vida de los penados / con látigo y fuerte sol / así eran castigados…”. “Soneritos de Pto. Ayora”: “… La gente esperó en el muelle a los soneros / y hubo fiesta, bochinche y algo más / Lautaro, Don Llore y el Negro Colón Camara / dijeron / dónde se encuentra Don Nico que no está… “
Y bueno, yo no quise quedarme con la duda del porqué de su sobrenombre, “Miguicho”. Me explicó que lo heredó de su padre, Miguel Ángel. A don Miguel desde muy niño todos lo conocen en las Islas como “Miguicho”. Resulta que un día Ángel Mauricio arribó por primera vez a Isabela, estaba colaborando con otros disc-jockeys a animar una de las festividades de la Isla y claro sus compañeros le llamaban diciéndole “Miguicho” y los isabeleños al escuchar este sobrenombre, le dicen “oye, ¿cuál Miguicho eres tú?” y él contesta “yo soy el hijo del pescador”. Este hecho se regó por todo el pueblo y obviamente al otro día varios pescadores de la localidad invitaban a Ángel Mauricio a sus viviendas y a conocer los lindos lugares de Isabela diciéndole “Miguicho venga… Ud. ha sido hijo de Miguicho”. Situaciones similares le han ocurrido también en Floreana, en Cristóbal, es por eso que Ángel Mauricio, siempre coloca después de su nombre artístico, su “otro” nombre: “Miguicho”, pues no quiere que se pierda ese gesto tan bonito de la gente hacia su padre y también hacia él.
Ángel Mauricio finaliza esta entrevista señalando la importancia de que las instituciones públicas, los medios de comunicación y la empresa privada, apoyen abierta y directamente las actividades culturales en las Islas, para ver en un futuro un Galápagos con una fuerza cultural positiva, que favorezca a los habitantes en su desarrollo y que pueda ser difundida al mundo.
Publicado en el Periódico Quincenal El Colono (Pto. Ayora – Galápagos), en la Segunda edición de noviembre del 2006. Pág. 05.
domingo, 28 de marzo de 2010
Enrique Mayorga Velasteguí. Galápagos - Isla San Cristóbal
Texto y fotos por: Ana Mireya Guerrero, G.*
Don Enrique Mayorga Velasteguí es originario de la ciudad de Ambato, arribó a la isla San Cristóbal junto a sus padres y hermanos en 1949, a la edad de 18 años. El motivo de su llegada a Galápagos fue debido a un problema de salud de su padre, Don José Augusto Mayorga, a quien los médicos le indicaron sobre la necesidad de que viva en un clima cálido para mejorar su afección; por lo que un amigo, el suboficial de la Armada, Juan Sotomayor, le sugirió que viniera a las Islas Encantadas.
Una vez en Galápagos la familia Mayorga Velasteguí se instaló en una casita de Puerto Baquerizo Moreno, la misma que les fue facilitada por el suboficial Sotomayor. Don Enrique comenta que en ese entonces las pocas viviendas existentes eran construidas de caña o de maguey, y recuerda que el cuartito donde fueron hospedados estaba lleno de hormigas, lagartijas y cucarachas, sin embargo se adaptaron rápidamente al lugar.
Por recomendación del suboficial Sotomayor, Don José Augusto consiguió trabajo en la "Sociedad Pesquera de Galápagos, La Predial”, a la vez que se dedicaba a la escultura. “Mi padre fue cabalmente el primer escultor de San Cristóbal”, señala Don Enrique y trae a la memoria que en ocasiones salían juntos de paseo a los cerros aledaños, y, su padre al observar las raíces torcidas de los árboles indicaba “esto sirve para hacer arte”. Y así fue, los dos se dedicaron a tallar algunas figuras de madera, las mismas que eran vendidas a los turistas que visitaban la isla en yates. Con el paso del tiempo, montaron un pequeño taller, donde elaboraban esculturas con distintos motivos: fauna y flora del lugar, personajes como Sancho Panza, y sobre todo arte semiabstracta. La habilidad desarrollada por Don Enrique Mayorga en la escultura le permitió enseñar su oficio en escuelas y colegios de las islas San Cristóbal y Santa Cruz.
De su permanencia en Santa Cruz recuerda con cariño a todas las instituciones educativas en las que trabajó y hace referencia a la Escuela Huayna Cápac, la misma que actualmente no existe y que se encontraba ubicada en recinto El Carmen. Cada 16 de julio, día de la Virgen del Carmen, se realizaban las fiestas de la Institución, todos colaboraban, unos traían reses, los maestros colectaban leña del monte para los asados y otros ayudaban en la preparación de ensaladas y arroz. En estas celebraciones nunca faltaban las peleas de gallos y las actividades deportivas. La gente arribaba de los alrededores y del Puerto a deleitarse de los apetitosos platos y a disfrutar de los diferentes actos. Los fondos recaudados durante las festividades eran utilizados para realizar mejoras en la Escuela a través de mingas en las que participaban padres de familia y maestros.
Cuando visité a Don Enrique Mayorga en su vivienda ubicada en el Barrio Frío de Puerto Baquerizo Moreno, pude ver que aún mantiene un pequeño taller pues ocasionalmente elabora obras por pedido, y, como su afición por la escultura estuvo siempre alternada con la agricultura, posee además una huertita donde produce pepinillo, tomate, fréjol, etc. para consumo familiar.
Don Enrique aún conserva el humor que siempre le ha caracterizado, el cual utilizaba para montar obras teatrales que eran presentadas durante las veladas que se organizaban hace mucho tiempo en San Cristóbal. Me aproveché de esta situación para preguntarle del porqué de su apelativo “Cristalino” y en medio de risas me contó que cuando él era muchacho era delgadito y de color amarillento y los amigos más cercanos empezaron a decirle Cristalino y el sobrenombre se difundió cuando un día en un partido de fútbol, en el cual él era guardameta tapó un penal… y de repente alguien de la barra gritó a viva voz “viva Cristalino”.
Actualmente Don Enrique Mayorga forma parte de la Asociación de la Tercera Edad denominada “Los Años Dorados”. La sede del grupo se encuentra ubicada en el barrio “Divino Niño”; su construcción fue posible gracias a la colaboración de instituciones públicas y privadas, así como al apoyo de la comunidad de San Cristóbal, pero sobre todo al empeño y entereza de sus miembros.
Sede de"Los Años Dorados"
Foto: Ana Mireya Guerrero G.
Don Enrique junto a sus compañeros realizan diversas actividades, participan en cursos de distinta índole, como por ejemplo en la elaboración de bolsos, pan, etc. Durante mi última visita los integrantes de “Los Años Dorados” se encontraban realizando un curso de panadería y tuve el gusto de saborear el rico y suave pan que produjeron. Su idea es, en un futuro comercializar en base a pedidos este producto en la comunidad.
* Investigación auspiciada por el Ministerio de Cultura del Ecuador.
Publicado en el Periódico Quincenal El Colono (Pto. Ayora – Galápagos), en la Segunda edición de junio del 2009. Pág. 10.
Celso García León. Galápagos - Isla Isabela
Celso García León, nació en el año de 1949 en la isla San Cristóbal, desde temprana edad se dedicó a las actividades pesqueras… “Yo no tenía juguetes, y tampoco me gustaban, a mi me gustaba andar en las piedras… ir a pescar… Desde pequeñito la energía de los dioses del mar, me llevó hacia las aguas y así comencé a bucear y a pescar”. Indica que la vida de un pescador es sacrificada… toca ir bien en laCelso García León. Foto: Ana Mireya Guerrero G.
mañanita a coger carnada para los anzuelos, a veces en aguas heladas iguales a las aguas que bañan a los locos… Una vez que se ha recogido la carnada, empieza el proceso de la pesca y como hay que jalar y tirar del cordel, muchas veces las manos terminan hechas llagas. Celso considera que tanto la pesca como la agricultura, al ser actividades ancestrales, serán las que se mantengan en las islas Galápagos, ya que para él, el turismo es una actividad que a la larga traerá muchos problemas sociales y la destrucción de la naturaleza.
Cuando realizaba el servicio militar, él, junto a su amigo, el conscripto Miguel Freire, fueron seleccionados para asistir a un curso sobre naturaleza y ecología en la Estación Científica Charles Darwin, en la isla Santa Cruz. A partir de ese momento Celso se interesó mucho en temas relacionados al ambiente, y poco a poco fue involucrándose como guía con los turistas que arribaban a la isla. Desde hace diez años Celso García vive en la isla Isabela, se sintió atraído por la belleza de su naturaleza, pero también quería escapar de “la civilización” que empezó a desarrollarse en Santa Cruz con “muchos carros, mucho ruido y una energía muy acelerada que intoxica y presiona a los individuos”.
Mi primer encuentro con Celso fue en la playa de Isabela, al preguntarle sobre su nacimiento me contó que nació a veinte metros de la orilla del mar, a las tres de la mañana de un 4 de mayo bajo un cielo estrellado. Dibujó en la arena con la ayuda de un trozo de madera la forma y posición de las constelaciones que habían estado presentes durante su nacimiento. Fue muy grato escucharle conversar sobre astrología y otros aspectos. Celso siempre ha estado interesado en numerosos temas como el ambiente, la política, la genética, la filosofía, la eugenesia y la meditación, posee en su vivienda diversos libros sobre todos estos temas que los utiliza como fuente de consulta y análisis. Dice que ha aprendido mucho leyendo y frecuentando diversos tipos de personas… “He aprendido sin ir a la universidad… he aprendido de la naturaleza, de personas y libros… estoy agradecido… toda esa recopilación es la que está en mi cabeza, en mi alma y en mi espíritu”, agregó.
Con cara de pícaro y riéndose mucho, me conversó una de sus anécdotas: En una ocasión llegaron a Galápagos unos periodistas alemanes y Celso considerando que en muchas ocasiones ciertos periodistas “quieren hacer quedar mal al sector pesquero”… decidió jugarles una buena pasada y les engañó diciéndoles que en el continente asiático, allá en el Medio Oriente se preparó en guerra de guerrillas… y que él era uno de los más sanguinarios… “Imagínate” agrega “yo que ni siquiera conozco todo el Ecuador… voy a irme al Medio Oriente”. En fin, el artículo fue publicado en una revista que llegó a Galápagos, “unos amigos me la enseñaron y tradujeron lo que decía… todos nos reímos” indica.
Cuando pregunté a Celso cómo se define, respondió que es multifacético: “cuando me hostigo de guiar, me voy a cocinar porque también soy cocinero… cuando me hostigo de cocinar, me voy de Capitán o voy a ver a mis amigos ahí en las fincas, a ayudarles en la agricultura, o voy a pescar”
Celso es galapagueño, y para él ser galapagueño es amar a la tierra, querer el lugar donde uno está, ser amante de la naturaleza.
Foto: Ana Mireya Guerrero G.
* Investigación auspiciada por el Ministerio de Cultura del Ecuador.
Publicado en el Periódico Quincenal El Colono (Pto. Ayora – Galápagos), en la Primera edición de noviembre del 2009. Pág. 06.


















