domingo, 28 de marzo de 2010

Enrique Mayorga Velasteguí. Galápagos - Isla San Cristóbal

Enrique Mayorga Velasteguí, descendiente del primer escultor de San Cristóbal


Texto y fotos por: Ana Mireya Guerrero, G.*



Don Enrique Mayorga Velasteguí es originario de la ciudad de Ambato, arribó a la isla San Cristóbal junto a sus padres y hermanos en 1949, a la edad de 18 años. El motivo de su llegada a Galápagos fue debido a un problema de salud de su padre, Don José Augusto Mayorga, a quien los médicos le indicaron sobre la necesidad de que viva en un clima cálido para mejorar su afección; por lo que un amigo, el suboficial de la Armada, Juan Sotomayor, le sugirió que viniera a las Islas Encantadas.


Una vez en Galápagos la familia Mayorga Velasteguí se instaló en una casita de Puerto Baquerizo Moreno, la misma que les fue facilitada por el suboficial Sotomayor. Don Enrique comenta que en ese entonces las pocas viviendas existentes eran construidas de caña o de maguey, y recuerda que el cuartito donde fueron hospedados estaba lleno de hormigas, lagartijas y cucarachas, sin embargo se adaptaron rápidamente al lugar.


Por recomendación del suboficial Sotomayor, Don José Augusto consiguió trabajo en la "Sociedad Pesquera de Galápagos, La Predial”, a la vez que se dedicaba a la escultura. “Mi padre fue cabalmente el primer escultor de San Cristóbal”, señala Don Enrique y trae a la memoria que en ocasiones salían juntos de paseo a los cerros aledaños, y, su padre al observar las raíces torcidas de los árboles indicaba “esto sirve para hacer arte”. Y así fue, los dos se dedicaron a tallar algunas figuras de madera, las mismas que eran vendidas a los turistas que visitaban la isla en yates. Con el paso del tiempo, montaron un pequeño taller, donde elaboraban esculturas con distintos motivos: fauna y flora del lugar, personajes como Sancho Panza, y sobre todo arte semiabstracta. La habilidad desarrollada por Don Enrique Mayorga en la escultura le permitió enseñar su oficio en escuelas y colegios de las islas San Cristóbal y Santa Cruz.


De su permanencia en Santa Cruz recuerda con cariño a todas las instituciones educativas en las que trabajó y hace referencia a la Escuela Huayna Cápac, la misma que actualmente no existe y que se encontraba ubicada en recinto El Carmen. Cada 16 de julio, día de la Virgen del Carmen, se realizaban las fiestas de la Institución, todos colaboraban, unos traían reses, los maestros colectaban leña del monte para los asados y otros ayudaban en la preparación de ensaladas y arroz. En estas celebraciones nunca faltaban las peleas de gallos y las actividades deportivas. La gente arribaba de los alrededores y del Puerto a deleitarse de los apetitosos platos y a disfrutar de los diferentes actos. Los fondos recaudados durante las festividades eran utilizados para realizar mejoras en la Escuela a través de mingas en las que participaban padres de familia y maestros.


Cuando visité a Don Enrique Mayorga en su vivienda ubicada en el Barrio Frío de Puerto Baquerizo Moreno, pude ver que aún mantiene un pequeño taller pues ocasionalmente elabora obras por pedido, y, como su afición por la escultura estuvo siempre alternada con la agricultura, posee además una huertita donde produce pepinillo, tomate, fréjol, etc. para consumo familiar.


Don Enrique aún conserva el humor que siempre le ha caracterizado, el cual utilizaba para montar obras teatrales que eran presentadas durante las veladas que se organizaban hace mucho tiempo en San Cristóbal. Me aproveché de esta situación para preguntarle del porqué de su apelativo “Cristalino” y en medio de risas me contó que cuando él era muchacho era delgadito y de color amarillento y los amigos más cercanos empezaron a decirle Cristalino y el sobrenombre se difundió cuando un día en un partido de fútbol, en el cual él era guardameta tapó un penal… y de repente alguien de la barra gritó a viva voz “viva Cristalino”.


Actualmente Don Enrique Mayorga forma parte de la Asociación de la Tercera Edad denominada “Los Años Dorados”. La sede del grupo se encuentra ubicada en el barrio “Divino Niño”; su construcción fue posible gracias a la colaboración de instituciones públicas y privadas, así como al apoyo de la comunidad de San Cristóbal, pero sobre todo al empeño y entereza de sus miembros.


Sede de"Los Años Dorados"

Foto: Ana Mireya Guerrero G.


Don Enrique junto a sus compañeros realizan diversas actividades, participan en cursos de distinta índole, como por ejemplo en la elaboración de bolsos, pan, etc. Durante mi última visita los integrantes de “Los Años Dorados” se encontraban realizando un curso de panadería y tuve el gusto de saborear el rico y suave pan que produjeron. Su idea es, en un futuro comercializar en base a pedidos este producto en la comunidad.


Don Enrique Mayorga, con sus compañeros de "Los Años Dorados"

Foto: Ana Mireya Guerrero G.



* Investigación auspiciada por el Ministerio de Cultura del Ecuador.

Publicado en el Periódico Quincenal El Colono (Pto. Ayora – Galápagos), en la Segunda edición de junio del 2009. Pág. 10.


Salasakas en Galápagos (Entrevistados: Margarita Masaquiza, Mariano Chiliquinga y Alfredo Pilla)

Salasakas en Galápagos


Texto y fotos por: Ana Mireya Guerrero G.*


El pueblo Salasaka se asienta en la provincia de Tungurahua, a 14 km de la ciudad de Ambato. Este grupo étnico se dedica a la agricultura y ganadería así como también a la elaboración de artesanías, como son los tejidos de lana de oveja y tapices de diversos motivos que son puestos a la venta en la plaza del pueblo y comercializados a nivel nacional e internacional.


El traje típico de las mujeres salasakas consiste en un anaco negro, la fachalina de diversos colores, verde, morado, negro, etc. De los hombres en cambio es poncho largo, negro o blanco, pantalón blanco y un reboso en el cuello. Tanto hombres como mujeres utilizan un sombrero blanco.



Margarita Masaquiza y compañeros de la comunidad

Foto: Ana Mireya Guerrero G.


En Galápagos se encuentran presentes más de 12 etnias, provenientes de diferentes regiones del país, de las cuales la más numerosa es la Salasaka con un 45,3 % (SIISE, 2007). Mariano Chiliquinga ex dirigente de la Asociación Salasaka en San Cristóbal nos comenta que el primer Salasaka que arribó a San Cristóbal fue Pedro Chango, aproximadamente en 1945, vivió gran parte de su vida en dicha Isla, y al parecer trabajó en el Municipio. Margarita Masaquiza, presidenta de la Asociación Salasaka en Sta. Cruz no conoce con exactitud quiénes fueron los primeros coterráneos que llegaron a la isla, sin embargo señala que ella fue la segunda mujer Salasaka que arribó a Pto. Ayora.


Margarita indica que el motivo principal para que ella y habitantes de su pueblo hayan emigrado se debe a la mala situación económica que viven en Tungurahua, y agrega “la necesidad nos obligó venir acá a Galápagos”. Mariano Chiliquinga, de igual forma considera que la migración se debe a que la agricultura y la artesanía en su provincia no les permitía obtener el sustento suficiente para vivir, mientras que en Galápagos las fuentes de trabajo, sobre todo en la construcción eran mayores.



Mariano Chiliquinga y José Alfredo Pilla

Foto: Ana Mireya Guerrero G.


Información proporcionada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos, señala que los pobladores Salasakas en Galápagos están distribuidos de la siguiente manera:


Cantón

Censo 2001

Censo 2006

San Cristóbal

25

184

Sta. Cruz

280

282

Isabela

0

0

TOTAL

305

466


La comunidad Salasaka en Galápagos ha conseguido muchos logros, han sacado adelante las Asociaciones, la Cooperativa de Ahorros Mushuc Ñan, el Centro Educativo Intercultural Plurilingüe Runakunapak Yachay, centros artesanales, el grupo de danza Relámpago y Harina, el grupo musical Kyuyay (Amar), entre otros.


Grupo Kyuyay (Isla San Cristóbal)

Foto: Ana Mireya Guerrero G.


José Alfredo Pilla Chango, dirigente del pueblo Salasaka de San Cristóbal manifiesta que a través de todas las actividades que realizan buscan mantener su cultura, sus costumbres, su idioma que es el quichua, sus tradiciones. Si bien debido al clima de las Islas, no pueden usar continuamente su traje típico, lo mantienen durante eventos importantes como son desfiles cívicos, desfiles populares y en festividades de la comunidad como son matrimonios, bautizos, etc.


Las actividades económicas que realiza la comunidad Salasaka en Galápagos son diversas (INEC):


ACTIVIDAD ECONÓMICA (mayores de 12 años)

2001%

2006%

Construcción

49,5

42,5

Hogares privados con servicio doméstico

10,3

20,9

Administración pública y defensa

3,1

8,8

Transporte, almacenamiento y comunicaciones

4,6

8,4

Hoteles y restaurantes

3,6

4,8

Otras actividades comunitarias sociales y personales de tipo servicios

10,3

2,9

Industrias manufactureras

4,6

2,9

No declarado

3,6

2,6

Comercio al por mayor y al por menor

7,2

2,2

Agricultura, ganadería, caza y silvicultura

1,0

1,5

Trabajo nuevo

0

1,1

Actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler

1,0

0,7

Enseñanza

0

0,4

Actividades de servicios sociales y de salud

0

0,4

Pesca

1,0

0


Los tres entrevistados concuerdan en que su pueblo es luchador y trabajador y que han sabido salir adelante capacitándose y superándose día a día, integrándose así al desarrollo económico y social de las Islas. Mariano Chiliquinga agrega que su comunidad también quiere formar parte de la vida política de Galápagos y demostrar lo que ellos pueden hacer como indígenas, como ecuatorianos y como humanos.


* Investigación auspiciada por el Ministerio de Cultura del Ecuador.

Publicado en el Periódico Quincenal El Colono (Pto. Ayora – Galápagos), en la Primera edición de junio del 2009. Pág. 10.


Juan José Pilamunga. Galápagos - Isla Isabela

Juan José Pilamunga, artesano pionero en la isla Isabela y... mucho más

Texto y Fotos: Ana Mireya Guerrero G.*
Juan José Pilamunga, junto a su hijo José Luis
Foto: Ana Mireya Guerrero G.

Juan José Pilamunga es originario de la tierra de “Las Flores y Las Frutas” y un día de junio de 1951 arribó a la isla Isabela, explica que no vino por su voluntad sino que lo trajeron a causa de unos “buenos amigos” que tuvo en Ambato; esos amigos no eran de los buenos sino de los “famosos”. Conversando con varios pobladores de la localidad indicaron que don Pila, como le dicen cariñosamente, al igual que otras personas que permanecieron en la Isla en condiciones similares, nunca han dado qué decir y durante su convivencia en Isabela han sido unas personas dignas que lograron un lugar de estima dentro de la sociedad.

La primera obra que se le encargó a don Pilamunga, artesano y albañil de gran habilidad, fue la construcción de la capilla de piedra de la Misión Franciscana, consagrada al Sagrado Corazón de Jesús; aún pueden verse una parte de las columnas y arcos de piedra trabajados por Pilamunga, así como las placas, algo desgastadas de agradecimiento al Dr. Camilo Ponce Enríquez por la eliminación de la Colonia Penal en Isabela (1959), cuya elaboración y colocación fueron gestionadas por Don Jacinto Gordillo. Sería de mucha importancia que las autoridades respectivas se encarguen del cuidado y mantenimiento de esta edificación que tiene gran valor histórico.
Capilla de Piedra de la Misión Franciscana
Foto: Ana Mireya Guerrero G.

 
Placa de agradecimiento por la salida de la Colonia Penal de la isla Isabela
Foto: Ana Mireya Guerrero G.

Don Pila construyó además un tanque de agua para Isabela, fue el primer tanque elevado que abasteció de agua al pueblo a través de tubería, se encuentra ubicado diagonal al Mercado y sus columnas con refacciones adicionales permitieron el establecimiento de la pequeña tienda que funciona en la actualidad: “Tienda el Pescadito”.
Tienda "El Pescadito"
Foto: Ana Mireya Guerrero G.

Juan José Pilamunga colaboró también en la construcción del muelle de la Capitanía y del área del embarcadero que era conocida como “de los ganaderos”. El último trabajo que realizó corresponde a la parte frontal del Colegio Fray Agustín de Azkúnuga. Además, la pequeña tortuga de piedra que se encuentra en el Aeropuerto José de Villamil de Isabela, fue trabajada también por este valioso artesano.
Un sector del aeropuerto José de Villamil,
donde se puede observar la pequeña tortuga gigante o Galápago (Chelonoidis nigra),
tallada por Juan José Pilamunga.
Foto: Ana Mireya Guerrero G.

Si Ud. arriba a Isabela por el embarcadero, puede observar un gran monumento de piedra. Para muchos habitantes de la Isla, dicho monumento representa el sur de la isla Isabela, para otros constituye un lobo de mar, algunos en son de broma lo han bautizado como “Cuarto de Pollo”, otros señalan que es una tortuga galápago. Don Pilamunga indicó que dicha piedra la encontró en el sector denominado “El Mango”, que su idea era darle la forma de una tortuga gigante “aumentando un pico más”, pero que lamentablemente la piedra se trozó.
Monumento que representa una tortuga gigante o Galápago (Chelonoidis nigra)
Foto: Ana Mireya Guerrero G.

En la Isla don Pilamunga es considerado un artesano en toda la extensión de la palabra, pues no solo ha trabajado en piedra sino también en metal. Incluso conserva en su vivienda una fragua donde forjaba metales, es la única fragua de Isabela y quizás de Galápagos. Además se dedicó a las actividades agropecuarias y avícolas. La mayor parte de los productos eran para el consumo familiar, pero en ocasiones bajaba al Mercado a ofrecer: papa, maíz, fréjol, manzana, etc., o también, la gente de los alrededores y del pueblo iba a la finca y adquiría gallinas, huevos, hortalizas y ganados vacuno o porcino.
Desde hace algún tiempo y por motivos de salud, don Pilamunga se ha distanciado de sus actividades laborales, sin embargo fuimos a visitar un ratito su finca, estuvo algo entristecido al ver que todo estaba “lleno de monte” y de guayabo. Comentó que también estaría “enterrado en mora”, si el personal del Servicio Parque Nacional Galápagos de la Isla no hubiese fumigado y tumbado dicha planta. Reconoce que al principio no quería dejar que la cortaran, luchó mucho con los parqueños, pero después él mismo verificó que la especie era mala y los invitó a que intervengan porque no quería ver nunca más mora en su finca.

Estoy segura que Don Pila se integrará nuevamente a ciertas actividades artesanales y junto con su familia, Pilamunga Siguencia, sacarán adelante su finca.
* Investigación auspiciada por el Ministerio de Cultura del Ecuador
Publicado en el Periódico Quincenal El Colono (Pto. Ayora – Galápagos), en la Primera edición de julio del 2009. Pág. 10.









Máximo Freire Delgado. Galápagos - Isla Floreana

Momentos de la vida de Máximo Freire Delgado

Texto y fotos por: Ana Mireya Guerrero, G.*

Máximo Freire Delgado nació en la isla Isabela hace 67 años, pero desde hace mucho tiempo vive en la isla Floreana.


Máximo Freire Delgado en las costas de Pto. Velasco Ibarra.

Foto: Ana Mireya Guerrero G.

De muy joven Don Máximo se dedicó a las actividades pesqueras, recuerda que en esa época solamente se comercializaba el pescado en estado seco, por la dificultad de mantenerlos en frío. La temporada de pesca era de 5 meses, los anteriores a la Semana Santa, cuando el bacalao seco es muy solicitado en la parte continental, para la preparación del tradicional plato de la fanesca. Los meses restantes, los pescadores en la mayoría de las casos, no tenían otra actividad y “tocaba ir fiando en las tiendas hasta que llegue la temporada de pesca… se vivía siempre endeudado”.

Don Máximo explica el proceso de salar el pescado. Una vez capturados los peces son abiertos y rayados en toda su estructura, luego se los lava bien y se coloca sal de tal forma que ingrese en todas las ranuras realizadas, después se los pone en unos tanques grandes de madera. El agua que posee el pescado, junto a la sal colocada produce el agua salmuera. Los peces permanecen en estas condiciones por un día; cuando los pescados son muy grandes deben continuar en los tanques un día adicional. Luego, los pescados son lavados nuevamente y, se los estiba para que se escurran, finalmente se los seca al sol por lo menos durante tres días. Para verificar que están a punto, se aplasta la carne del pescado, una vez que de la carne ya no sale agua, los pescados están listos para la venta. El quintal de bacalao seco se comercializaba hasta en ciento cincuenta sucres y en temporadas bien trabajadas se podían obtener más de 130 quintales.

Don Máximo entre varias de sus anécdotas recuerda que una ocasión, trabajando en el bote de pesca San Vicente, naufragó cerca de la isla Marchena. Piensa que quizás el Capitán ingresó con demasiada velocidad a la costa y debido al fuerte viento y marejada el bote fue empujado hacia dentro y fue golpeado contra las rocas. Fueron 5 los náufragos y permanecieron en la isla por 8 días, comenzaron a racionalizar el agua y los alimentos que alcanzaron a recuperar. Por la mente de todos cruzó la posibilidad de no ser rescatados, pues en ese entonces, no había tantas embarcaciones de pesca que circulen como las que hay ahora y los botes de turismo también eran escasos, por otro lado carecían de radios para la comunicación. Sin embargo, fueron ubicados cuando la lancha de Gonzalo Morales que venía del norte en busca de otro bote extraviado, los localizó.

Máximo Freire hace aproximadamente 9 años trabaja en la Oficina Técnica Isla Floreana del Parque Nacional Galápagos, en el área de Recursos Marinos. Es Capitán de una lancha de vigilancia marina, controla que no se realice pesca ilegal en la Reserva Marina y además realiza otras actividades que contribuyen al manejo del Parque, como son la limpieza costera y de senderos, control de plantas introducidas, etc.

Por otro lado don Máximo ha instalado en su vivienda un pequeño bar llamado El Pez Espada, asegura que es el primero en Floreana. Usted allí puede escuchar música, tomar cerveza, jugar billa y también si se solicita con anterioridad hay servicio de comedor.

Don Máximo siempre añora su vida de pescador “uno se siente bien trabajando en el mar, desde bien tempranito… hasta las siete… y a veces hasta las ocho de la noche”. Las actividades que actualmente realiza en el Parque Nacional le llena de orgullo “imagínese evitamos o frenamos en algo el hecho de que muchas embarcaciones que vienen de otras partes… del exterior… se lleven las riquezas de Galápagos”.


Máximo Freire Delgado, en su bar "El Pez Espada"
Foto: Ana Mireya Guerrero G.


* Investigación auspiciada por el Ministerio de Cultura del Ecuador.